La Responsabilidad social empieza en casa.

Durante 2024 poco más de 2,000 empresas obtuvieron el distintivo de Empresa Socialmente Responsable. Es un dato muy satisfactorio encontrar en nuestro país que cada vez más organizaciones se suman a este movimiento de alto compromiso para con la sociedad y el medio ambiente, sin embargo, siendo justos, considero que la verdadera responsabilidad social comienza “en casa”.

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Ramón Partida

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Durante 2024 poco más de 2,000 empresas obtuvieron el distintivo de Empresa Socialmente Responsable.

Es un dato muy satisfactorio encontrar en nuestro país que cada vez más organizaciones se suman a este movimiento de alto compromiso para con la sociedad y el medio ambiente, sin embargo, siendo justos, considero que la verdadera responsabilidad social comienza “desde adentro”.

Me refiero a una realidad que vivimos en México desde 1980, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Esta caída ha sido inevitable y es de esperar que, dada la carga administrativa y fiscal de las empresas, resulte prácticamente imposible recuperar rápidamente el nivel que tenían nuestros salarios antes de 1980, donde un trabajador, con salario mínimo podía comprar en un día ¡27 kg de tortillas!, hoy día equivaldría a un salario mínimo superior a los $ 700.00 diarios.

El enfoque de fondo del problema

Han transcurrido 45 años desde 1980. Desde entonces el poder adquisitivo de los salarios ha perdido cerca del 80% de su valor.

Es inevitable y sería imposible regresar a los años de bonanza que vivió nuestro país entre los años 1950 y 1980

Por otra parte, si bien, en los años 80 del siglo pasado la economía de las familias era más sólida, también debemos mencionar que los hábitos de compra eran mucho más conservadores y no estábamos tan influenciados por la vertiginosa carrera comercial que vivimos hoy día.

Ciertamente, nuestras exigencias de aquellas épocas no eran como las de la actualidad, podemos decir que se tenía una muy buena calidad de vida, a pesar de que la mayor parte de la ciudadanía no tenía habilidades financieras, ni la bancarización se daba como hoy la conocemos, siempre hubo una madre preocupada por tener siempre a la mano “un guardadito” para cumplir con cualquier situación emergente que pudiera presentarse.

La necesidad de un banco era reservada para empresas y comercios. Era muy remoto que una persona común y corriente tuviera sus ahorros en una cuenta, en todo caso, los adultos tenían cerca una caja popular para sus proyectos de desarrollo. Las cajas populares en México están presentes desde finales de 1950 y muchas de ellas siguen presentes bajo las nuevas reglas de operación impuestas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

La tendencia comercial del siglo XXI

Prácticamente en la actualidad se ha venido escribiendo una nueva forma de vida que las nuevas generaciones están asumiendo como propias.

La influencia comercial que invade a todo el mundo nos lleva a buscar “marcas” en prácticamente todo lo que usamos. Copiamos modelos de vida que parece ser, son satisfactorias ante los estándares de los demás. Deseamos tomar vacaciones en los lugares más recónditos y excitantes del mundo, buscamos actualizar nuestros teléfonos celulares al último modelo y vivimos bajo normas comerciales que en el pasado ni siquiera existían.

Si bien, los adultos mayores de 50 años parecen no sucumbir tan fácilmente a esta moda creciente, sus grupos sociales influyen para que en mayor o menor medida participen en el juego para sentirse parte de su comunidad privilegiada.

Aun así, muchos de nuestros colaboradores siguen tratando llegar a fin de mes con un salario mínimo y algún extra logrado con algún trabajito externo, de otra forma no se llegará a la meta de cubrir las necesidades del hogar.

Esta es una realidad que difícilmente queremos tocar en el interior de nuestras organizaciones.

La responsabilidad social “hacia afuera”

Nos preocupamos por dejar un mundo mejor del que encontramos. Reciclamos, cuidamos el agua y tratamos de no contaminar el aire, pero ¿qué hay de nuestros colaboradores?

¿Acaso la Responsabilidad Social no debería iniciar desde casa?

Las empresas fueron creadas por personas para satisfacer necesidades de otras personas y para ello ocupamos un número específico de colaboradores para realizar las gestiones necesarias.

Por cada ejecutivo necesitamos un número “X” de operarios que percibirán un poco más del salario mínimo y con ello tendrán que hacer todo lo necesario para llegar al fin de mes.

Por razones lógicas no podríamos incrementar los salarios de nuestros trabajadores, eso desestabilizaría la balanza de ingresos de la empresa y terminaría convirtiéndose en una empresa inviable, incapaz de pagar siquiera los salarios mínimos.

Lo peor de todo es que, con toda seguridad los niveles de satisfacción y plenitud de las personas que trabajan contigo, se mostrarán naturalmente en los niveles más bajos de su propia existencia.

Es lógico esperar que tanto papá como mamá deban salir a buscar trabajo para subsanar sus necesidades básicas y con ello llegar al fin de mes, impactando naturalmente la formación de los hijos y el cuidado que deberían recibir en su edad formativa. Esto no ocurría en el pasado.

Renunciar para ganar $ 5.00 más

Nuestros colaboradores, sin importar su compromiso para con la empresa, buscarán ganar un centavo más, abandonando el trabajo que tal vez haya sido un extraordinario lugar para trabajar y desarrollarse. Es natural y debemos ser conscientes de que la búsqueda de una mejora en el salario sea una de las causas más determinantes de la rotación del personal. Finalmente, todos podemos aspirar a un mejor nivel de vida, aunque esto no se consiga con $ 5.00 adicionales al día.

Debemos ser capaces de enfrentar este problema con soluciones creativas porque sabemos muy bien que no podemos incrementar sus niveles salariales como quisiéramos.

Un vistazo a un nuevo problema.

En los años setenta, ochenta y las últimas décadas del siglo XX no existía tanta presión por cambiar de automóvil porque el vehículo era para muchos un lujo innecesario del que se podía prescindir, pero con los años y el crecimiento de las ciudades, aunado a la ineficiente red de transporte público, tener un automóvil propio se convirtió en un artículo imprescindible.

Pero no sucede lo mismo con los teléfonos celulares. Muy pocas personas tienen un móvil con más de 5 años de uso. La tecnología y las aplicaciones nos han venido exigiendo mejorar y actualizar estos aparatos que inicialmente tenían solo la función de comunicarnos. En la actualidad y para muchas personas, este aparato se ha vuelto más importante que la vida misma.

Las tácticas comerciales de innumerables fabricantes nos llevan a desear un teléfono celular con más de 256 GB de RAM, como para añadir todas las aplicaciones que existen en el mercado; cámaras incorporadas capaces de tomar fotografías con 50 mpx suficientes para imprimir una imagen en un lienzo de 25X10 metros, con fotografía nocturna, cámara lenta y no sé cuántas maravillas más.

¿Cómo no comprar una nueva TV de 80” a un precio de descuento equivalente a casi todo mi aguinaldo?

¿Por qué no autorizar un crédito con la tarjeta moradita? Al fin y al cabo, pagaré el crédito con mi salario de los próximos meses.

Las Finanzas, una disciplina antes desconocida o no explorada.

Justamente ese es el problema, nuestra poca capacidad para aprender a administrar lo poco o mucho que ganamos para obtener lo que sí necesitamos.

Estas son Finanzas sanas, necesarias hoy más que nunca. Entre los años 50 y 80 del siglo pasado la planeación financiera la llevaban los padres de familia y aunque no existiera una formación como tal, el salario mínimo de una persona era suficiente para mantener las necesidades del hogar.

Por otra parte, lo que ganamos, sea mucho o poco debe representarnos un nivel de satisfacción suficiente que nos permita sentirnos plenos. Hacemos lo que podemos y sabemos hacer. Solo con una actitud superior y el deseo de mejorar nuestras propias habilidades podremos gradualmente aspirar a mejores puestos mejor pagados. Si esto lo comprendemos en toda su profundidad, nos encontraremos con operarios dispuestos a adquirir nuevas habilidades, ya sea a través de la capacitación o bien, por medios externos que le permitan convertirse en personas más valiosas.

La responsabilidad social comienza “en casa”

“Responsabilidad social en casa” la traduzco en ofrecer oportunidades de mejorar tu calidad de vida bajo tus propios términos, ayudado con una guía acertada de finanzas sanas.

Por esta razón en 2024 iniciamos el proyecto de revista digital para todos los colaboradores de tu organización.

Una revista digital que viva en el celular de todo tu personal, que les ofrezca guías de vida para que sean capaces de adquirir habilidades financieras e incrementar su calidad de vida, plenitud y satisfacción.

Una publicación que presente conceptos que pueda compartir con su familia y transmitir aprendizajes de esfuerzo, lucha, determinación y éxito.

Un documento que les permita hacer un plan y escribir “en papel” propósitos, con una ruta de vida que le lleven a obtener resultados reales en proporción al compromiso que estén dispuestos a establecer consigo mismos.

Solo así podemos responsabilizarnos socialmente de nuestros propios colaboradores.


Para más detalles acerca de la Revista MI-CAJA, visita: https://institutodiscere.com/revista-para-colaboradores-mi-caja/ 

Conoce la revista en https://mi-caja.com.mx

Ya está disponible para empresas sin importar su tamaño, ubicación, naturaleza o línea de trabajo.

 

Porque la responsabilidad social inicia en casa.

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