Muchos jefes, pocos líderes.

He tenido la gran oportunidad de trabajar con personas de todos los orígenes y nacionalidades. Mi trabajo como consultor me ha permitido formar el liderazgo en varios lugares y darme cuenta de que está ocurriendo un fenómeno que no tiene fronteras, me refiero a la ausencia de liderazgo. Lo que me resulta particularmente desconcertante es […]

Se publicó el 25/02/2021

He tenido la gran oportunidad de trabajar con personas de todos los orígenes y nacionalidades. Mi trabajo como consultor me ha permitido formar el liderazgo en varios lugares y darme cuenta de que está ocurriendo un fenómeno que no tiene fronteras, me refiero a la ausencia de liderazgo.

Lo que me resulta particularmente desconcertante es cómo se ven afectadas tanto empresas corporativas transnacionales al igual que las pequeñas empresas locales, sean grandes marcas corporativas como la firma de tu dispositivo móvil, el Seguro Social o la pastelería donde acostumbras comprar el café y la rebanada de pastel que llevarás a casa por la noche. Todos nos hemos visto afectados en diferente medida.

Cada día que pasa descubro que abundan los jefes pero éstos carecen de liderazgo.

Al decir esto, quiero recalcar que he conocido grandes directores, decididos a conseguir los mejores resultados de sus empresas delegando órdenes a sus subordinados (que son quienes realmente harán la magia) a pesar de la pandemia, pero al llegar a los mandos medios, el director se encuentra con un mayor número de excusas y razones lógicas que señalan “por qué no se pueden hacer las cosas”, que soluciones y propuestas para conseguir la meta.

En mi trabajo diario entro en contacto con un buen número de gerentes que no toman decisión alguna por años. Están sujetos a presupuestos que les impide tomar alguna decisión con el temor de que pueda representar un riesgo a su seguridad y estabilidad, sabiendo que el negocio de todas formas no va a quebrar proponiendo algo diferente, simplemente mantienen la trayectoria de los acontecimientos de forma estable, sabiendo que los resultados seguirán siendo más o menos similares a los anteriores manteniendo a flote el negocio.

Sin riesgo no hay pérdida.

¿Cómo decidimos que una persona puede ser un buen líder?

Por lo regular un buen operario, el mejor de ellos, es candidato a ser el siguiente líder del grupo donde se encuentra, entonces, un buen día, surge el nombramiento de jefe porque el anterior ascendió o renunció. Listo. Pensamos que la experiencia en el cargo será la mejor escuela de liderazgo y estará completamente listo para asumir el mejor papel de líder 6 meses después. Nada es tan errado como esta idea.

La ausencia de liderazgo prevalece por todos los rincones.

Lo notamos cuando queremos ser atendidos con prontitud al solicitar una copia del acta de nacimiento de alguno de nuestros hijos en el Registro Civil; cuando estamos esperando a que nos atienda la persona que debería recibir de inmediato la incapacidad del Seguro Social; cuando pedimos a la dependiente de una tienda determinado artículo y parece ser que está en otro planeta; cuando la telefonista que debería llenar un pedido a la fábrica lo hace sin ganas de atendernos, sabiendo que nos entregará el pedido con faltantes o con artículos que no solicitamos.

Es evidente la ausencia absoluta de liderazgo. Falta un líder que corrija, rectifique, motive, oriente, seleccione, capacite y vigile al detalle la forma como está haciendo su trabajo todos los elementos de su equipo.

Nosotros lo notamos, pero el jefe de estas personas ¿acaso no se da cuenta de lo que está ocurriendo? Es evidente la ausencia de un líder que ponga en claro las responsabilidades del personal a su cargo.

La indolencia.

Una persona indolente es aquella que tiene pereza y falta de voluntad para hacer una cosa. En este caso su trabajo, hacerlo correcta y oportunamente.

Esta pereza es más aguda entre jóvenes pero no es exclusiva de ellos.

Conforme pasan los años me doy cuenta de que el factor origen de este problema nace de la ausencia de motivación.

Ausencia de motivación.

La motivación es la fuerza interior que nos lleva a hacer las cosas, a desear algo, a tener motivos para actuar de determinada manera que nos lleve a establecer un plan para lograr el resultado que ansiamos.

Seguramente, querido amigo, tuviste una fuerte motivación para realizar estudios profesionales, más aún si estuviste en una universidad privada y pagaste de tu propia bolsa el costo de los estudios. Si esta fue tu historia, obtener el título universitario seguramente tiene un valor que no se compara con el sentimiento de logro que obtuvieron tus compañeros que estudiaron junto a ti porque sus padres se los exigieron y ellos (los padres) pagaron las cuotas escolares. Es seguro que tus compañeros del ejemplo difícilmente ejercerán la carrera, debido a que su motivación era externa y por esa razón no tenían “motivos” poderosos para luchar por su formación, pero no es tu caso.

  • ¿Por qué motivos una persona querría casarse con otra?
  • ¿Qué razones tendría alguien para trabajar en tu empresa y no en otra?
  • ¿Para qué conservar la antigüedad cuidando un puesto?
  • ¿Para qué ahorrar para comprar una casa si vives con tus padres?

La motivación nos lleva a hacer cosas descabelladas y lograr hazañas increíbles, pero cada día es más escasa por muchos motivos, principalmente porque ha cambiado dramáticamente la dirección de vida de las personas, incluso la tuya y la mía.

Contar con un plan de vida nos mantiene permanentemente motivados.

Es necesario contar con un plan de vida, establecer metas personales y tener motivos para perseguir y querer lograr metas. Este es el principio fundamental de todo líder.

Trabajamos con personas desmotivadas, pero un líder desmotivado pierde completamente la posibilidad de ofrecer la mayor contribución que puede ofrecer a la empresa: la dirección de un equipo de trabajo.

La motivación no puede ser externa y tiene sus secretos para generarla.

Fenómenos como la pandemia que estamos viviendo en la actualidad y todo lo que la rodea puede llevarnos a puntos sin retorno excepto para aquellos que tienen claro lo que quieren lograr en su vida personal y profesional y ubican con precisión el lugar y momento para cada cosa. Ellos saldrán fortalecidos de la crisis porque tienen un plan de vida.

Este blog está dirigido a líderes, personas con subordinados bajo su mando o líderes que toman decisiones que afectan a la empresa.


Si en tu empresa no han tenido la oportunidad de desarrollar el liderazgo de los jefes, valdría la pena que conocieras la propuesta que tenemos en la Academia de Liderazgo de Instituto Discere (https://institutodiscere.com/academia)

El liderazgo se desarrolla gradualmente, no en cursos de 40 horas sustentadas en una semana. Si estás de acuerdo con nuestro concepto vale la pena que conozcas nuestra propuesta.

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