El software pirata y la forma como aprendimos a utilizar office.

A mediados de los años noventa muy pocos profesionales de mi ramo comenzaban a utilizar los primeros equipos de cómputo. Algunos de ellos se inclinaban por las máquinas Macintosh, las primeras Apple, mientras que otros más (la mayoría) hablaban de las PC, con sistema operativo de IBM, el conocido MS-DOS. Parecía que para el trabajo […]

Se publicó el 09/09/2020

A mediados de los años noventa muy pocos profesionales de mi ramo comenzaban a utilizar los primeros equipos de cómputo. Algunos de ellos se inclinaban por las máquinas Macintosh, las primeras Apple, mientras que otros más (la mayoría) hablaban de las PC, con sistema operativo de IBM, el conocido MS-DOS.

Parecía que para el trabajo de diseño gráfico las Apple eran las preferidas, mientras que para quienes requerían los equipos para actividades administrativas, utilizarían a las PC.

Los equipos de los 90’

Los equipos de entonces eran suficientemente eficientes para su época, pero no había quien pudiera trabajar con ellas sin que constantemente tuvieran desperfectos que muchas veces terminaban con la tarjeta madre o el disco duro.

Los grandes diskettes de 5 ¼ eran usuales, con su capacidad de 400 bites fueron reemplazados por los diskettes de 3 ½ que podían guardar hasta 1.44 Mb. curiosamente éstos siguen utilizándose para determinadas funciones.

Copiar el programa para aprender a utilizarlo.

Lo más interesante de todo era la facilidad con que cualquier persona se sentía con la libertad de compartir un programa para computadora, principalmente del sistema operativo de las PC. Parecía que si una persona con acceso a un programa original tenía el derecho de compartir el software por ser dueño de los diskettes en que se copiaban los archivos originales.

De esa manera, muchas personas que conozco aprendimos a utilizar los procesadores de textos, las hojas de cálculo e infinidad de programas que comenzaban a aparecer en el mercado.

Hoy día, la copia ilegal de software sigue siendo una práctica común en nuestro país sin que haya autoridad o forma de limitar esta práctica, aún cuando la solución aparente de los dueños originales ha sido ofrecer el software OnLine y el registro de usuarios que pueden utilizar los programas con todas sus funcionalidades.

¿Cuál es el factor origen del problema de la piratería en el software?

Vayamos a un principio: el precio de un software y la capacidad de pago de quienes necesitamos utilizarlo.

La lógica del productor del software tiene sentido, pero no para todo el mundo. Pongo como ejemplo la suscripción típica a los programas de ADOBE, cuyo costo por usuario es de $ 52.00 USD mensuales.

Para un norteamericano que gana el salario mínimo actual, de $ 7.00 USD por hora, el pago por el uso de una licencia individual representa el trabajo de casi 7 horas, dicho de otra manera, un día de jornada laboral. En México, la historia es muy diferente y representaría el trabajo de casi 9 días de trabajo con el salario mínimo actual, aunque es natural que pienses que nadie vive de un salario mínimo en nuestro país, también podemos asegurar que un diseñador gráfico común recibe cerca de 2.5 salarios mínimos ($ 307.50 diariamente).

Representado en la práctica y hablando con toda honestidad, muy pocas personas estarían dispuestas a ofrecer su salario entero de 9 días de trabajo para utilizar un software aún cuando le representara beneficios, además debe considerarse que este software quedará inactivo en el primer minuto de no recibir los pagos mensuales oportunamente.

Tratándose de software original, cambia dramáticamente la propuesta.

Adquirir CorelDraw, por ejemplo, tiene un precio de compra del producto de $ 12,500.00 correspondientes a 40 días de trabajo de salario íntegro.

Esta escala de precio de compra VS. salario real recibido durante años ha provocado que México, al igual que otras naciones, deban recurrir al uso constante de software “pirata” desde que comenzaron a ofrecerse los distintos programas que ahora disfrutamos.

No es verdad que los jóvenes de ahora han nacido con un “chip” que les facultó de manera misteriosa a utilizar el software y ofimática en grado de genialidad, simplemente lo van aprendiendo conforme lo necesitan porque viene acompañado de su teléfono móvil, como el caso de Word, Power Point, o Excel, simplemente se ayudan unos con otros y aprenden medianamente a utilizar las plataformas con enormes limitaciones.

¿Cómo aprendimos los mayores de 50 años?

Los padres de esa generación aprendimos utilizando los múltiples tutoriales que surgieron entre los años 90 y principios del siglo actual, pero aprendimos a utilizarlos al máximo porque así nos lo exigían los tiempos, los clientes o los jefes, pero más importante de todo es que en la mayoría de los casos, utilizamos un software no original.

Desafortunadamente los tiempos no cambiarán en breve y seguiremos percibiendo un salario mínimo justo como lo recibíamos en 1975, equivalente a $ 8.00 USD por día de trabajo, lo que nos pone en franca desventaja contra el mercado internacional que tasa los precios de su software en base a lo que pueden pagar sus clientes en todo el mundo. No es así para México, tal como nunca ha sido equivalente.

Seguiremos viendo software pirata los años venideros mientras no haya estrategias en el gobierno que nos lleve a competir salarialmente con los países a quienes necesariamente tenemos que comprar su tecnología.

Desgraciadamente, a pesar de que seguimos exportando aguacate a todos los rincones del mundo y sus precios se cotizan en Dólares americanos, nuestro salario y el gusto de los mexicanos por el guacamole nos llevará irremediablemente al mercado del barrio a pagar un kg. de esta maravillosa fruta a precio de Dólar, cerca de $ 60.00. Exactamente lo mismo que con el software original.

A pesar de todo, aprendimos a utilizar el software y cuando es posible, adquirimos una licencia original las pocas ocasiones en que podemos hacerlo.

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