En el mundo de los negocios es común encontrar líderes que toman decisiones respecto al rumbo de sus empresas basados en su lógica, el sentido común y su poder de anticipación a los eventos por venir.
Por otra parte, otra gran cantidad de líderes, también dueños de sus propias empresas, basan sus decisiones en sus conocimientos, recomendaciones de asesores, información estratégica y estudios avanzados de economía y finanzas. En ambos casos es posible encontrar empresas exitosas que son encabezados por ambos.

¿En cuál grupo te encuentras?
 

A menos que tengas un capital importante para contratar asesores y tengas altos estudios en administración, finanzas y economía, tendrás que decidir basado en tus presentimientos, lo que te convertirá en un líder del primer tipo.

Solamente grandes corporativos con capitales importantes pueden contar con un grupo de consultores capaces de reunir la información estratégica para anticipar los movimientos de mercado que puedan dar solidez a las decisiones del negocio. Si este no es tu caso, tendrás que valerte del poder de anticipación que te ofrece tu experiencia acompañada de tu sentido común. La ausencia de lógica han determinado el final de corporaciones que hace apenas algunos años se anunciaban como todopoderosas.

Una de las atribuciones de la alta dirección tiene que ver con la capacidad para el uso de las corazonadas. No debo decirlo de esa forma, pero en una gran cantidad de casos, los directores más importantes que han tenido las corporaciones que admiramos han llegado a esos niveles precisamente por su capacidad de anticipación, lógica y sentido común.

Con gran frecuencia nos atenemos a los estudios científicos aplicados de expertos consultores o las recomendaciones que nos ofrecen revistas especializadas, sin embargo, la toma de decisiones en el momento adecuado, deben hacerse con una gran dosis de valor, experiencia y poder de anticipación de hechos inevitables.

Su sentido común debe guiar la trayectoria de tu empresa. La experiencia aunada con la capacidad de las personas con que te rodeas te proporcionarán la información necesaria para acertar en la dirección de su empresa.

Nada está escrito. Los titanes también se desmoronan.